
Dieta: procura reducir las grasas de origen animal (mantequilla, yema de huevo, embutidos, carnes, leche entera) y aumentar la cantidad de hidratos de carbono en la dieta (legumbres, pasta, cereales). Toma más fibra vegetal y, además, limita la cantidad de alcohol y bebe mucha agua.
Régimen de vida: intenta mantener el peso ideal y evitar la obesidad. Además, haz ejercicio físico habitual, casi a diario. El ejercicio aeróbico (natación, bicicleta, ‘footing’, paseo) es el más recomendado.
Medicación: sigue las instrucciones de tu médico y no las abandones si estás bajo tratamiento; eso sí, no debes confiar todo a los fármacos,así que no dejes de lado la dieta.
Controles: el paciente con el colesterol alto debe ser controlado periódicamente por un médico especialista. Por lo menos una vez al año debe realizarse pruebas analíticas y vigilar su situación cardiovascular periódicamente.
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